22.6.06

Cançao do Mar (II)

Podríamos no haber ido a aquel faro, podríamos no haber acabado en Portugal, son cosas del destino, del azar. No planeamos nada, apenas habíamos vuelto de Berlín cuando Marta me telefoneó y me preguntó si seguía en pie lo de hacer un viaje en plan 'Thelma y Louis pero sin salto final'. Podeís adivinar que mi respuesta fue 'sí'. Dicho y hecho. Nos compramos una guía turística y quedamos una tarde en el Rincón Extremeño para planificar la ruta. Debería decir que lo 'intentamos' porque a la segunda cerveza el lápiz hacía eses por las servilletas del bar...

Al principio pensamos en recorrer el norte de España, todo Portugal, y después Andalucía. Sin embargo acabamos limitando los 20 días a Portugal. También queríamos hacerlo en tren, de esta idea nos reíamos a la vuelta, cuando llevábamos todo el coche lleno de vino (gran putada, pq no podíamos subir a los surfistas q hacían auto stop). Lo único que teníamos era ese coche, un solo saco de dormir (sí, Marta olvidó el suyo), una tienda de campaña rota y una guía campsa del 95, claro, dos mujeres que de pr sí se pierden, con una guía 10 años anticuada donde prácticamente sale la 'via agusta' ya dice mucho de lo que iba a ser el viaje...

Elegimos Portugal como podría haber sido otro destino. Queríamos reír, correr, pasar las noches en vela, gritar, tomar el sol, beber, vivir aventuras. El resto de circunstancias no importaban, ni las conocíamos, ni nos molestamos en preocuparnos por ellas.

La noche que partíamos la pasamos en mi casa, la idea era cenar e irnos a dormir pronto... y nos emborrachamos. Una amiga colombiana se había marchado del país y me dejó en herencia toda una serie de botellas de ron y vinos tintos (gracias Fer, no duraron mucho!). A secas nos pimplamos el ron, fumamos cositas buenas, y ni la resaca ni el sueño impidieron que nos levantáramos de madrugada cuando sonó el despertador y emprendiéramos rumbo a algún lugar.

Intuía que iba a ser libre, pero entonces no sabía el alcance de ese sentimiento...