Volvería a estar allí, volvería a aquel punto de Portugal donde por vez primera vi un faro y se me antojó que su luz era pequeña.
No hablé mucho, ni escribí una sola linea. El viento golpeaba por todos los lados, bebíamos 'Bohemia', y teníamos ante nosotras un mar, el mar, todo el mar que unos ojos abiertos pueden ver y sentir. La luz no parecía inmutarse, era fiel a su camino y no la doblaba el viento. Estabamos allí, llenas, calladas, perdidas en una punta de Europa. Habíamos llegado al final de una carretera y no podíamos saltar al agua.
La luz de los faros... ¿qué tuvo aquél para no olvidarlo?
Qué pequeña es la luz de los faros, y sin embargo...
22.6.06
Cançao do Mar
a la/s
01:04
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1 comentario:
"Teníamos ante nosotras un mar, el mar, todo el mar que unos ojos abiertos pueden ver y sentir. La luz no parecía inmutarse, era fiel a su camino y no la doblaba el viento." Muito bonito!
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